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lunes, 4 de febrero de 2013

URIBE QUIERE LAVARSE LA CARA MONTANDO UN MOVIMIENTO "CENTRISTA" PARA ELECCIONES DEL 2014



Asociar el nombre de Uribe con las palabras “democracia”, “centro” o “estado de derecho”, resulta, por lo menos, difícil de creer luego de sus ocho años de gobierno.

Álvaro Uribe fue presidente de Colombia desde el año 2002 hasta el 2010. Sus años al mando del Gobierno colombiano tienen como entre sus marcas principales su posición respecto a las fuerzas insurgentes, la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Uribe nunca las reconoció como fuerzas beligerantes y se negó a todo tipo de diálogo y negociación. Esto se tradujo en la ofensiva militar llevada adelante por el Gobierno y los paramilitares, dos actores cuyos vínculos e intereses se estrecharon profundamente durante los años de Uribe. Todo esto con el apoyo económico, político y militar de los Estados Unidos, evidenciado con las siete bases instaladas en territorio colombiano durante los últimos años.

Álvaro Uribe buscó que Juan Manuel Santos, quien había sido ministro de Defensa durante su gestión, continuara la misma línea de acción, es decir, la negación de todo tipo de diálogo y acuerdo con las organizaciones armadas. Santos, desde el año 2010 nuevo presidente de Colombia, inició un camino que desde hace unos meses tiene como punto clave los posibles acuerdos de paz con las FARC, acuerdos que está evaluando el ELN.

En tal contexto, Uribe lanzó este jueves un nuevo movimiento político llamado Centro Democrático, teniendo las elecciones presidenciales y legislativas del 2014 como horizonte próximo. “No somos izquierda ni derecha, somos una expresión democrática de centro que cree firmemente en el equilibrio entre la seguridad y la justicia desde las instituciones del estado de derecho”, así se autodefine el movimiento. Asociar el nombre de Uribe con las palabras “democracia”, “centro” o “estado de derecho”, resulta, por lo menos, difícil de creer luego de sus ocho años de gobierno.

Uribe, representante de la derecha colombiana y latinoamericana más conservadora, está en contra de los diálogos que están siendo llevados por el Gobierno de Santos con las FARC. El documento de presentación de Centro Democrático expresa que “una sociedad democrática como la nuestra no puede concertar elementos de su agenda de desarrollo con los violentos, ni minimizar los crímenes cometidos contra civiles y miembros de la fuerza pública”.

El ex presidente Uribe disiente entonces con ese aspecto del Gobierno de Santos, lo hizo y hace manifiesto, organizó una herramienta para las próximas elecciones y hoy por la tarde la presentó. Decimos que disiente en ese aspecto porque en los demás referidos a la política económica y social son compartidos por ambos Gobiernos: un neoliberalismo que se profundiza, el problema de la tierra que acucia a los pueblos campesinos e indígenas, el saqueo de los recursos naturales, los presos políticos y el asesinato sistemático de militantes políticos contrarios al Gobierno. Esos son los puntos que Santos no quiere discutir en las mesas de negociación con la FARC y los diferentes movimientos sociales que quieren incorporarse al diálogo, puntos que en realidad son los problemas estructurales que padece el pueblo colombiano por culpa de sucesivos Gobiernos que son la real fuente del conflicto en Colombia.

sábado, 5 de enero de 2013

Bolivia: Arranca carrera de fondo hacia elecciones de 2014


evo-morales
Con la llegada de 2013 Bolivia se apresta a ser escenario de una carrera de fondo hacia los comicios previstos para finales del venidero año, no exenta de obstáculos y planes subversivos de los enemigos de esta nación andina, pero en la cual el presidente Evo Morales, aun sin candidatearse oficialmente, aventaja a los tradicionales partidos conservadores y a sus posibles contrincantes opositores.

Los avances experimentados en las esferas económicas y sociales durante el Proceso de Cambio emprendido por Morales constituyen su principal arma para no dejar trecho alguno a sus adversarios en la arrancada preelectoral, pese a algunos problemas como casos de corrupción y extorsión destapados en las últimas semanas en niveles medios del ejecutivo y del poder judicial, que, dicho sea de paso, hoy se escenifican en el cualquier Estado del mundo.

Las estadísticas económicas de Bolivia, pese a la compleja crisis financiera internacional, dicen mucho de la positiva gestión del mandatario, que según una reciente encuesta, cuenta con el respaldo de casi un 64 por ciento de la población, entre urbana y rural, de este país sudamericano.

Acorde con un informe de la Comisión Económica para America Latina (CEPAL), dado a conocer hace pocas horas, Bolivia, seguirá creciendo en 2013, como lo hizo el pasado año, en más de de un 5 por ciento, y será de los que más progresará en Latinoamérica.

Al mismo tiempo, la reducción de la extrema pobreza en 2012 se estimó en un 20 por ciento, mientras se materializa un gran programa de cara al 2025 para eliminarla totalmente, a la vez que se dan pasos importantes en la industrialización e institucionalización del país.

Durante el año que acaba de culminar se consiguieron varios récords en cuanto a datos económicos, y destacaron en ese sentido el de las exportaciones, que superaron los 11 mil millones de dólares, y las reservas internacionales, que llegaron a los 14 mil millones, una nueva marca histórica.

Resaltó asimismo el aumento de volumen de productos agrícolas en un 12%, con respecto al 2011, y el de las exportaciones en alrededor del 20%, así como la renta petrolera que sobrepasó los 4 mil millones de dólares.

Lo números no dan margen alguno a cuestionar la labor desarrollada por el presidente Morales y su ejecutivo, pese a los intentos de las desprestigiadas fuerzas políticas de derecha, que alentadas y financiadas por Estados Unidos y algunos de sus aliados, han intentado empañar los avances logrados por Bolivia, y exacerbar viejos conflictos heredados de anteriores regímenes neoliberales.

Claro, que esos partidos, como Unidad Nacional (UN), Convergencia Nacional (CN), y otros como el Movimiento Sin Miedo (MSM), carecen de liderazgo y apoyo entre la población, están desperdigados, y únicamente se mantienen a la defensiva, atándose a cualquier pretexto para denigrar del gobierno y del Movimiento Al Socialismo (MAS).

La oposición boliviana, según la misma reciente encuesta, cuenta solo con un 22 por ciento de respaldo, lo cual evidencia que en la arrancada hacia las venideras elecciones el presidente Morales ya marca una notable ventaja.