jueves, 29 de noviembre de 2012

LA VERDAD SIN CENSURA DEL CASO AFIUNI


El Ministerio de Servicios Penitenciarios explicó que la jueza Afiuni era visitada diariamente por un Fiscal, que firmaba un acta para verificar que se encontraba en perfectas condiciones.


La jueza María Lourdes Afiuni Mora expresó en el libro “Afiuni. La Presa del Comandante”, escrito por Francisco Olivares, que fue violada en el Instituto Nacional de Orientación Femenina (Inof). En 2009, fue privada de libertad por corrupción, abuso de autoridad y favorecimiento para la evasión del banquero Eligio Cedeño, solicitado por incurrir en evasión de fondos y en estafa inmobiliaria.

Afiuni liberó al banquero Eligio Cedeño, que está en libertad en Estados Unidos. Ambos se hacen llamar “presos políticos” o “exiliados”, aunque se les acusa de delitos comunes. Olivares pretende en el adelanto de su libro presentar a Afiuni como una víctima que fue golpeada, violada, embarazada por sus agresores y posteriormente operada del vientre.

El drama carcelario no debería ser un secreto para una jueza experimentada como Afiuni, quien debía al menos conocer los centros a los que enviaba de forma común a condenados y condenadas. Lo que no justifica que en las cárceles haya concupiscencia y promiscuidad, así como trata y/o prostitución. Todos los centros penitenciarios deben librarse de estos males por la salud física y mental de los privados de libertad. 

Afiuni declaró que en una oportunidad “se despertó tirada en el suelo. Le taparon la cara y le dieron una golpiza. Tiempo después le aparecería una lesión en un seno que pudo haber tenido su origen en esa golpiza”, pero el Ministerio Público niega haber recibido denuncias de la jueza.

“¿Serían órdenes de arriba? ¿O tal vez iniciativas de las autoridades del penal para lograr reconocimiento ante sus superiores?”, dice el adelanto del libro sobre las agresiones que supuestamente recibió la jueza. 

Graves acusaciones: una violación 

Como si fuera poco, Afiuni acusa a personas que reconoce, e implica a funcionarios del Ministerio del Interior y Justicia de haberla violado en la enfermería del Inof. “Fueron hechos muy delicados que no he denunciado. Eso lo tiene la ONU y no lo tiene más nadie”, dijo.

“Yo no sé si es bueno decirlo o no. Pero eso no lo sabe nadie, ése es un informe confidencial. Ni mi familia lo sabe. Ni mi hija lo sabe. Lo tiene un abogado en Ginebra. A raíz de ese episodio fue cuando me enfermé y me sacaron el útero. Fue en la famosa enfermería. De hecho me estoy tratando con psicólogos. Pero eso es algo que tampoco quise llevar a la luz pública. Pero allí lo tenemos. A la única persona que se le entregó ese informe y que fue puesto en sus manos fue al presidente Hugo Chávez. Lo tiene Chávez y lo tiene la ONU.”

“A mí me sacaron el útero pero me encontraron seis miomas (…). Yo tuve una pérdida en el penal”. También se refiere a “la violación”. Afiuni afirma: “Yo tuve una falta del período en agosto y a finales de septiembre me di cuenta de que además había quedado embarazada”, a pesar que las compañeras del penal dicen que la doctora se quejaba constantemente de sufrir calores por la menopausia.

Sobre “la violación”, es necesario preguntarse por qué la jueza Afiuni haría una denuncia extemporánea, cuando ya los médicos forenses no podrían encontrar rastros de una violación, que ocurrió antes de su operación quirúrgica. 

Es increíble que una mujer de poder, acostumbrada a administrar justicia, ignorara la importancia de denunciar de inmediato una agresión física y/o sexual, obligando al Ministerio de Interior y Justicia, así como al de Servicios Penitenciarios, a investigar la violación, establecer responsabilidades y castigar a los culpables.

Una víctima de violación a los 17 años, integrante de la agrupación “Las Marías”, que trabaja por el derecho al aborto seguro, la prevención de enfermedades sexuales y la anticoncepción planificada, señala que “ninguna violada, y mucho menos una jueza, debería dejar pasar más de un día, para denunciar agresiones físicas o sexuales de las que son víctimas”. 

Comentan que quienes no denuncian las agresiones actúan por “desinformación, miedo al escarnio público, a los exámenes médicos, a que la familia sepa, incluso muchas creen que el episodio fue su culpa”. 

“Pero una jueza debe saber mejor que nadie, que el mejor momento para denunciar una agresión física o sexual es justo después de que sucede”, para obtener no sólo las pruebas, sino la contención psicológica necesaria.

Las compañeras del Inof rechazan declaraciones

Las mujeres que compartían presidio con la jueza aseguraron que Afiuni tenía el privilegio de celda y cama exclusivas. "Aquí se otorgan visitas especiales para internas extranjeras y con familiares que viven lejos, en el interior del país; y a ella se le otorgaban visitas especiales bastante seguido, venían muchos amigos, abogados, jueces, fiscales y personas que podía entrar libremente al penal."

El Ministerio para Servicios Penitenciarios inició un procedimiento penal, civil y administrativo contra María Afiuni "por difamación e injuria".

Afiuni estuvo custodiada permanentemente por personal femenino y se encontraba en un área de máxima seguridad llamada Admisión, en la que está prohibido el ingreso de hombres. Estaba sola en una celda, que diariamente era visitada por un Fiscal del Ministerio Público, quien verificaba que ella se encontrara en perfectas condiciones y firmaban un acta para probarlo.

La jueza recibió tratamiento y fue permanentemente evaluada por médicos; y en ningún momento denunció que fuese abusada sexualmente o golpeada. Mientras tanto, el prófugo Eligio Cedeño exigió oportunamente que “el Estado, como mínimo, debe liberar a la jueza Afiuni”.

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